miércoles, 21 de junio de 2023

Nuevos tiempos, nuevos retos económicos

 

El final del optimismo en los mercados se acerca y vuelven tiempos convulsos con la estabilidad del sistema financiero, el crecimiento de la deuda pública y la estabilidad de la zona EURO. Entramos en terreno inexplorado.

He oído a diferentes directivos de banca decir que este año lo tenían hecho en referencia a que los resultados llegarían solos por la subida de tipos de interés, que sus entidades no iban a asumir riesgos prestando dinero, y llevaban razón, este año será muy bueno para la banca en general pero …. Y el que viene …. ¿también lo será? Se ha perdido un año para hacer los deberes, me recuerdan a la fábula de la hormiga y la cigarra.

Lastrados por cierres de empresas, los impagos hipotecarios y la caída del crédito al consumo vendrán las verdaderas pruebas de estrés donde no debemos descartar alguna entidad con problemas. ¿Vendrá otra vez papá estado al rescate? Indudablemente sí, la caída de una entidad financiera sería la primera ficha de dominó de una crisis bancaria mucho mayor.



Esta vez el escenario es muy complicado porque tenemos un nuevo ingrediente en la receta llamado INFLACION. Los bancos centrales en su lucha endiablada contra la crisis provocada por la pandemia, inyectó liquidez en los mercados mucho más allá de lo recomendable y relajó la política de tipos de interés hasta llegar a pensar que el dinero no valía nada. Pensaron que estarían atentos a las señales del mercado a la hora de retirar estímulos, pero no lo hicieron y ahora el pato lo pagaremos entre todos los agentes económicos, especialmente las familias, que haremos frente a la inflación y a la ingente deuda pública que hemos despilfarrado a la hora de combatir el cierre de empresas, la inflación y la crisis.

En este contexto habrá vencedores, indudablemente, pero también vencidos. La desaparición de empresas, muchas de ellas potenciadas con préstamos ICO avalados por el Estado, no llegarán a poder reembolsarlos, ejecutando el aval estatal (más deuda). Estos cierren provocarán paro (las coberturas del sistema provocarán más deuda) y finalmente se reducirá la demanda de productos conteniendo la inflación. En el otro lado de la ecuación estarán los trabajadores son los hombros sobre los que se ha cargado el peso del incremento de precios. Estos a su vez requerirán una mayor remuneración a los agentes económicos para afrontar este día a día, creando más tensiones inflacionistas. Para pagar más a los trabajadores, tengo que subir el precio de mis productos.

Llegados a este punto parece que el equilibrio no va a estar en la reducción de la inflación a condiciones Maastricht y que vamos a convivir con la inflación los próximos años. El BCE tiene que darse cuenta que esta lucha la perdió años atrás al no controlar la oferta monetaria, que la economía tardó en ajustarse debido a la crisis, que la intervención pública en la economía provoca ineficiencias y que a fin de cuentas sólo hay un perdedor a largo plazo que es la clase media baja, que verá reducido su status una vez más.