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lunes, 31 de agosto de 2015

Ladrillo, Turismo y Panderetas


En tiempos de Felipe II, España era una potencia económica donde decían que no se ponía el Sol. Desde entonces hemos sufrido un deterioro económico continuo que nos ha llegado a situar como uno de los PIGS, ¿podremos caer más?. Por mucho que nos quieran vender unos y otros una recuperación económica, que hemos sido víctimas de una crisis mundial, la realidad es la que vivimos todos los días: desigualdades sociales muy significativas, impuestos, corrupción, un modelo económico que no es la envidia de nadie, paro, … esta sí es la realidad.

Crear riqueza no significa especializarnos en determinadas áreas y destruir el resto de industria, significa crecer sostenidamente en el tiempo apoyados en diferentes sectores económicos todo lo contrario que hemos hecho en España.

Hemos vivido unos años de esplendor económico, donde el que no tenía un gran coche o dos o tres pisos no era nadie, el dinero se transformaba progresivamente alimentando una burbuja inmobiliaria que parecía no tener fin. ¡¡¡ERROR!!! Si la demanda de viviendas en España anualmente es de 100 viviendas, se deben construir 100, no 10.000 , algunas veces he llegado a pensar que deberían de venir los extraterrestres a vivir a España para poder igualar la oferta y demanda.

Hemos destruido la costa pensando que todos los españoles podríamos tener un piso en la playa, pagando una cantidad desproporcionada, a veces incluso superior a nuestra vivienda habitual, ¿para un mes un piso más caro en la playa que en la ciudad?, claro está <<… comprada 5 años antes porque ahora si quisieran venderla valdría el doble…>>.

La medida de la mayoría de Ayuntamientos tenía que ver con los desarrollos urbanísticos que eran capaces de alimentar, las viviendas se contaban por millares, ayuntamientos que pensaban duplicar o triplicar su número de viviendas y parecía que las entidades financieras, no todas de la misma forma, había encontrado su gallina de los huevos de oro, el préstamo promotor. Para tener acceso al mismo sólo tenías que decir esa palabra y que tenías un proyecto, sólo con esto te daban el dinero para comprar el suelo, para la obra y para que ganaras una indecente cantidad de dinero. De esta forma eran capaces de retroalimentar la burbuja.

El “promotor” era aquel que era capaz de vender un proyecto, al que no le importaba pagar el dinero que fuera necesario para obtener mano de obra de otros sectores con la finalidad de hacer más viviendas simultáneamente. De esta forma el obrero de campo accedió a la construcción y empezó a ganar dinero, procedente de la burbuja. Este drenaba de la personas que compraban varios pisos para dar lo que se conocía como pase, que no era ni más ni menos que transmitirlo antes de escriturarlo para no pagar impuesto y generar un dinero negro que llenaba restaurantes a consta del dinero de los bancos. Nadie le ponía freno.

De esta forma los obreros de rango más bajo pasaron a ser albañiles, los albañiles empezaron a ser promotores y los ciudadanos jugaban al Monopoly apalancándose con sus salarios inflados. La industria, que necesitaba mano de obra, se veía obligada a pagar más y más por los mismos servicios, no existía suficiente oferta de empleo. De esta forma dejó de ser competitiva y trasladó la producción a otros países cerrando la poca industria nacional de sectores ajenos a la construcción y adyacentes.

Todos los huevos en la misma cesta, o en este caso la burbuja. Acabados los desarrollos en las ciudades y la venta de viviendas a los españoles el negocio era atraer turistas y venderles una vivienda cerca de la playa. Esto es, ahora,  urbanizaciones fantasmas, donde las viviendas han acabado en manos de los bancos, del Sareb o de algún fondo buitre que ha depreciado la propiedad inmobiliaria a valores más cercanos al de mercado, en algunos casos es que ni tan siquiera existe ese mercado ni se le espera.

Todo este despropósito acaba con familias arruinadas, bancos arruinados, agotados económicamente y navegando sin rumbo según las directrices de Alemania, que para eso nos ha rescatado o lo que es lo mismo prestado el dinero.

Hemos rescatados bancos, o más bien cajas de ahorro, bien politizadas por los unos y los otros, donde los criterios de prudencia, de riesgos en inversiones, etc. han brillado por su ausencia. Tampoco han destacado en la quiniela el Banco de España y  la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que han sido tolerantes e indulgentes con la situación, también politizadas. Pero no pensemos que esto es gratis, esto lo estamos pagando entre todos, más impuestos, menos prestaciones, paro, devaluación vía salarios y una deuda del 100% del PIB que difícilmente acabaremos pagando, desde luego nosotros no lo vamos a hacer, la dejaremos como herencia.

Encima de tener que pagar entre todos el agujero creado, les vendemos a fondos buitre extranjeros paquetes con este stock de viviendas. Están comprando gangas a precio subvencionado por el español. Pongo un ejemplo:

Tasación de la vivienda 120.000 €
Coste de la construcción 60.000 €
Préstamo promotor 80 % de 120.000 € 96.000 €
Vendido por el SAREB a un fondo Buitre por 40.000 €
La entidad rescatada por el gobierno, fusionada, … el agujero para el español.


El resultado de esta cadena es que no podemos tener una economía basada únicamente en la construcción y el turismo. No es sostenible. Tampoco podemos mantener a tantos políticos colocados en empresas privadas por ser quienes son, p.e. en las energéticas ¿dónde se ha visto cobrar impuestos por el Sol? Sólo favorece a los suministradores de energía,  ni en Mortadelo y Filemón. Se ha de velar por la independencia de determinados organismos, hay que poner freno a la corrupción en determinados sectores que son los que más dinero mueven porque todo esto nos cuesta dinero.